PRINCIPALES AFECCIONES SOBRE EL RÍO Y SU ENTORNO

  • 1342: Primera mención del Monte de El Pardo en el Libro de la Montería, mandado escribir por Alfonso XI
  • 1470: En La pragmática del 15 de enero de 1470 se protege la caza: “La caza de nuestro monte de El Pardo está vedada, prohibida y acotada”.
  • 1556-1597: Durante el reinado de Felipe II tiene lugar el amojonamiento del monte.
  • 1746: Fernando VI ordena realizar el levantamiento de una cerca de piedra de 20 leguas de perímetro (99 km) para delimitar el Monte de El Pardo.
  • 1785: Finalizan las obras de construcción del Puente de los Capuchinos.
  • 1808-1804: Durante la Guerra de la Independencia se roturaron 6.000 fanegas (2.000 hectáreas aproximadamente) y se extermina totalmente la caza, dentro de los límites del Monte de El Pardo.
  • 1830 (aprox.): Finalización de las obras del Real Canal del Manzanares.
  • 1872: Concesiones a las lavanderas para el uso de las aguas del Manzanares.
  • 1875: Inicio de repoblaciones de diversas especies y animales seleccionados en el Monte de El Pardo.
  • 1899: Un artículo de la revista de Obras Públicas suscrito por A. Morales Amores, describe al Manzanares como un río de “aguas insalubres y de caudales exiguos”
  • 1900 (aprox.): Inauguración de la Central Hidroeléctrica de Marmota.
  • 1905: Se constituye la Sociedad Anónima Hidráulica Santillana.ç
  • 1907: Construcción de la presa del embalse de Santillana.
  • 1908: Ley Básica del Manzanares para las obras de canalización, urbanización y mejora de las márgenes del río.
    Primera perforación artesiana en el Monte de El Pardo.
  • 1909: Alfonso XIII cede al Madrid Polo Club unos terrenos en las inmediaciones a la puerta de Hierro, actual Real Club Puerta de Hierro.
  • 1914-1925: Ejecución del proyecto redactado por la Jefatura del Canal de Castilla para el encauzamiento y saneamiento del tramo urbano del río Manzanares.
  • 1926: Presas móviles aguas arriba del Puente del Rey para ampliar la isla existente y embalsar el agua para baño.
  • 1928: En construcción Enlaces Ferroviarios (puentes sobre el Trofa y el Manzanares).
  • 1931: Inauguración de La piscina Isla, aguas arriba del Puente del Rey.
  • 1932: Inauguración de La Playa de Madrid en la confluencia con el arroyo del Fresno.
  • 1939: Encargo de un proyecto de regulación de caudales a los Servicios hidráulicos del Tajo y ejecución de las dos primeras presas en el tramo encauzado del río Manzanares.
  • 1941: Cesión de terrenos del Monte de El Pardo para la inauguración del hipódromo de la Zarzuela.
    Plan ferroviario en el que se potencia la línea de enlace con entrada por la Estación del Norte.
  • 1943: Creación del Consejo de Administración de la Canalización del Manzanares.
  • 1948-1962: Obras de canalización y urbanización de las márgenes del río Manzanares.
  • 1955: Inauguración del Parque Sindical en terrenos cedidos dentro de los límites del Monte de El Pardo.
  • 1956: Desafectación del Monte de El Pardo. Venta de terrenos a la inmobiliaria Alcázar.
  • 1961: Construcción del nuevo Puente de los Capuchinos (Obras de acondicionamiento en el entorno de El Pardo).
  • 1962: Embalse de los Peñascales (arroyo de Trofa).
  • 1965: El Canal de Isabel II gestiona el Embalse de Santillana.
    Cierre de la Central Hidroeléctrica de la Marmota.
  • 1969: Termina la construcción de la presa nueva del embalse de Santillana, que duplica la capacidad del antiguo embalse.
    Embalse de El Pardo para la regulación de las aguas del río Manzanares.
  • 1972: Complejo deportivo el Tejar de Somontes.
  • 1974: Estación de aforos de Mingorrubio.
  • 1976: Se abre el Monte de El Pardo al público.
  • 1991: Obras de acondicionamiento de las márgenes del río Manzanares desde el Real Sitio de El Pardo hasta el Puente de los Franceses
  • 2007-2013: Plan de Inversiones en Infraestructuras de Saneamiento. (Plan de Mejora de la Calidad del Río Manzanares).
    Proyecto de recogida de vertidos en la margen izquierda del río Manzanares desde la presa de el Pardo hasta el hipódromo de la Zarzuela.
  • 2011: Desmantelamiento de la estación de aforos de Mingorrubio.
  • 2015: Proyecto de Restauración Fluvial del río Manzanares en el entorno del Real sitio de El Pardo.

OFICIOS VINCULADOS AL RÍO

A lo largo de la historia entorno al río Manzanares se han ido forjando diferentes oficios, actualmente desaparecidos, que han sido clave para el desarrollo social y económico de la Villa.

Lavanderas

La poca profundidad del río Manzanares y la abundancia de pequeñas islas dentro del cauce son la causa de que las lavanderas utilizaran el río y no lavaderos dentro de la ciudad como existían en otras ciudades de la época.

Carlos III mandó construir unos lavaderos cubiertos y una acequia que llevara agua limpia a los mismos para evitar aguas contaminadas. En el siglo XIX llegaron a trabajar unas 4.000 lavanderas y fueron desapareciendo progresivamente con la llegada del agua del Canal de Isabel II, hasta desaparecer definitivamente en 1926 tras las obras de encauzamiento del río.

Areneros

Pescadores (1917)

La extracción de arenas del río ha sido una práctica recurrente a lo largo del tiempo. Los areneros se introducían en el cauce con sus carros de bueyes o mulos y, una vez completada la carga, trasladaban las arenas para ser usadas como material de construcción. De ahí que la calle Marqués de Urquijo, se llamara originalmente cuesta de los Areneros.

Pescadores

La pesca en el río Manzanares empezó a regularse el año 1202, cuando fue sancionado el Fuero de Madrid. Esta norma establecía un periodo de veda en el río, “desde el día de Pascua del Espíritu Santo o Cincuesma hasta San Martín”, al tiempo que marcaba los precios de los distintos pescados (barbo, boga y especies menudas).

El oficio de pescador perduró en la ciudad hasta bien entrado el siglo XX. Así queda patente  en una crónica del Manzanares del diario La Libertad en el año 1920:

“Por haber, hay pescadores de red y de caña y hasta de mano, que persiguen a la anguila o al pez travieso o a la suculenta rana. La hora de la pesca, que se inicia al amanecer y termina a la mitad del día, es algo muy curioso y pintoresco, que da honra y relieve al río”.

Hortelanos y molineros

La explotación del río Manzanares con fines agropecuarios se remonta a los orígenes de la propia ciudad, como así atestigua el topónimo de la Cuesta de la Vega, uno de los más antiguos del callejero madrileño. Desde aquí se bajaba a las vegas del río, donde proliferaban las huertas, los sembrados y las praderas.

A finales de la Edad Media había al menos ocho molinos en el tramo madrileño del Manzanares (Frailes, Migascalientes, Arganzuela, Ormiguera, Pangía, Torrecilla, María Aldínez y Mohed).

Barqueros

Hasta que se construyó el Puente de Segovia en el siglo XVI, incluso una vez en pie, cuando se producían roturas en la estructura provocadas por las crecidas, se utilizaba una barca para cruzar el río Manzanares.

En los siglos XVIII y XIX, la navegación fue posible gracias al Real Canal del Manzanares, que comunicaba fluvialmente el Puente de Toledo con la localidad de Vaciamadrid. Fue utilizado, de modo preferente, para el transporte de materiales de construcción, en especial yesos.

También hubo barcas en el Manzanares en el siglo XX, pero para uso recreativo y valiéndose de aguas embalsadas. Es el caso de la Playa de Madrid (1932) y del embarcadero del Puente de Segovia, que estuvo en funcionamiento hasta los años setenta. Ambos lugares han desaparecido.

Bañeros

Este era otro de los oficios desarrollado durante el siglo XIX, facilitaban el baño a todas esas personas que acudían a asearse a las márgenes del río dado que no disponían de agua en el hogar.

Los baños públicos consistían en unos pozos excavados en las márgenes del río que se cubrían con una caseta o barraca de esteras para preservar la intimidad de los bañistas. En el siglo XIX se llegaron a contar hasta diecinueve casas de baños públicos.

PRESIONES SOBRE EL RÍO

  • Obras hidráulicas

Canal del Manzanares

Antecedentes históricos 5

En el siglo XV, el rey Juan II, pensó construir un canal navegable, con el que se pretendía unir las aguas del Jarama y Manzanares.

La muerte de Juan II trunco este deseo y no es hasta el año 1770 cuando Carlos III expropia los terrenos circundantes y, con la financiación de la Corona, inicia el costosísimo proyecto de navegabilidad.

Tras la invasión francesa y entre 1.818 y 1.830, Fernando VII continúa con la construcción de esclusas hasta Vaciamadrid, donde inicia la edificación de un embarcadero.

El Real Canal del Manzanares vive sus mejores momentos y, con las obras del embarcadero y del último tramo casi terminadas, llegó la retirada de los fondos de la Corona y la inauguración en 1851 el Tren de Aranjuez, de mayor eficiencia y eficacia económica que el Canal del Manzanares. Lo que irá cancelando la navegación en diferentes tramos del Canal.

Encauzamiento (1914 – 1925)

Las obras de encauzamiento, dirigidas por Eduardo Fungairiño, modificaban el cauce del río para darle sección uniforme en toda la longitud del trazado, a excepción de los puntos de cruce con los puentes existentes y se llevaban a cabo obras de saneamiento con colectores laterales al cauce. Las obras tienen lugar entre el Puente de los Franceses y el arroyo del Abroñigal.

La planta adoptada difería muy poco de la natural, rectificando su forma irregular y sinuosa, adoptando alineaciones rectas de la mayor longitud posible y curvas amplias, dentro del criterio de “no desviar las aguas sensiblemente del régimen actual”. El perfil longitudinal apenas se modificó principalmente para evitar obras costosas en las uniones con los puentes.

Las obras de encauzamiento, dirigidas por Eduardo Fungairiño, modificaban el cauce del río para darle sección uniforme en toda la longitud del trazado, a excepción de los puntos de cruce con los puentes existentes y se llevaban a cabo obras de saneamiento con colectores laterales al cauce. Las obras tienen lugar entre el Puente de los Franceses y el arroyo del Abroñigal.

La planta adoptada difería muy poco de la natural, rectificando su forma irregular y sinuosa, adoptando alineaciones rectas de la mayor longitud posible y curvas amplias, dentro del criterio de “no desviar las aguas sensiblemente del régimen actual”. El perfil longitudinal apenas se modificó principalmente para evitar obras costosas en las uniones con los puentes.

Canalización (1945-1962)

Posteriormente se decidió canalizar el río debido a que la cimentación del encauzamiento era somera y deficiente, exigiendo una conservación continua y costosa. Se proyectó con una sección del cauce de unos cuarenta metros de ancho y unos cuatro de altura. La rasante del fondo quedó con una pendiente media de dos metros por kilómetro lineal.

Entre las dos presas se construyeron otras cinco de alza móvil con 16 metros de luz, y una esclusa de tres metros de altura y 13 metros de luz.

  • Regulación de caudales

Embalse de Santillana (1907)

Antecedentes históricos 7

El marqués de Santillana y duque del Infantado, empleó buena parte de su fortuna en un ambicioso plan, del que salió la primera red hidroeléctrica que llevó energía a Madrid.

Todo empezó en 1899, cuando el marqués adquirió los derechos de tres metros cúbicos por segundo de las aguas del río Manzanares. En 1905 se constituyó la Sociedad Anónima Hidráulica Santillana y en 1908 se inauguró el embalse cuya finalidad era regular el caudal con el que se iban a alimentar diferentes saltos de agua, para la producción de electricidad, además de llevar agua potable a la zona septentrional de la capital.

En 1930 Hidráulica Santillana fue absorbida por Hidroeléctrica Española y Unión Eléctrica Madrileña. En 1965 un decreto ley permitió al Canal de Isabel II hacerse con el control del Embalse de Santillana, que, desde entonces, tiene como uso principal el abastecimiento de agua, abandonándose la producción eléctrica.

Para reforzar esta función, en 1971 se construyó una nueva presa junto a la antigua, que permitió duplicar la capacidad del embalse original.

Embalse de los Peñascales (1962)

También conocido como embalse de Gabriel Enríquez de la Orden, se localiza en el término municipal de Torrelodones y está situado sobre el Arroyo de Trofa. El principal uso inicialmente previsto para el aprovechamiento era el abastecimiento a las urbanizaciones que comenzaban a desarrollarse en su entorno. Actualmente, con el desarrollo de otras infraestructuras hidráulicas por parte del Canal de Isabel II, ha perdido este uso.

Embalse de El Pardo (1969)

Antecedentes históricos 17

La presa de El Pardo terminó de construirse en el año 1970, inundando el valle más fértil del río Manzanares a su paso por el Monte de El Pardo por donde discurre formando una larga y estrecha franja.

Ocupa una superficie de 550 hectáreas y se extiende, desde prácticamente la linde entre Colmenar Viejo y Madrid hasta escasos kilómetros antes de llegar la población de El Pardo.

Su función es regular las presas de canalización del Manzanares, a su paso por la capital.

  • Zonas de baño

Antecedentes históricos 11

La costumbre de bañarse en el río Manzanares ha estado muy arraigada entre los madrileños hasta los años setenta del siglo XX. Se puede comprobar esta afición al baño en algunos libros escritos en el Siglo de Oro, así como en las siguientes imágenes, que comprenden un largo periodo, desde 1905 hasta 1962, en el que el Manzanares jugó un papel fundamental en la vida de la ciudad, como elemento recreativo y de disfrute.
La mayoría de ellas están localizadas en áreas no urbanizadas, como Puerta de Hierro y El Pardo, que los madrileños elegían en primera instancia por la mayor calidad de las aguas y la existencia de parajes naturales, idóneos para el esparcimiento. Aunque también acudían bañistas a los tramos del río situados en el propio casco urbano.

La piscina de la isla (1931)

Era un complejo de piscinas de aproximadamente 300 metros de largo por 20 de ancho construido en una isla del río a escasos metros del Puente del Rey, aguas arriba. Las obras comenzaron en 1931, recién instaurada la Segunda República (1931-1939) y siguieron ampliando hasta modelar la forma de un buque varado. El acceso se hacía a través de dos pasarelas peatonales, situadas en ambas orillas.

Dado el escaso caudal del río, para proporcionar buen aspecto a la isla y para llenar el ancho cauce que se extiende desde el extremo de ella hasta el Puente de la Reina Victoria, fue necesaria la construcción de varias presas móviles y abatibles, automáticas.

La piscina sufrió algunos destrozos durante la Guerra Civil, que fueron reparados durante los primeros años del franquismo. Estuvo dando servicio hasta febrero de 1954, cuando fue derribada con motivo de las obras de la segunda canalización del Manzanares. La isla que le servía como base también fue eliminada.

La playa de Madrid (1932)

La Playa de Madrid fue la primera playa artificial que se construyó en España y contaba con un embalse de 80.000 m³. El complejo era de titularidad pública, mucho más popular que la Piscina de la Isla y en un tramo del río libre de contaminación dentro de los límites originales del Monte de El Pardo.

Además del embalse, constaba de diferentes instalaciones deportivas y de ocio. Todo ello, presa incluida, quedó destruido durante la Guerra Civil (1936-1939).

En el año 1947 fue reconstruida pero terminó abandonándose ante la contaminación del río y el éxito del vecino Parque Sindical.

En la actualidad no hay embalse, el Manzanares discurre libre en esta parte de su recorrido, si bien tiende a remansarse, al toparse con las viejas estructuras de la presa.

El parque sindical (1955)

El denominado Parque Sindical se configuró con la voluntad de favorecer el acceso de las clases trabajadoras a las actividades deportivas y fue inaugurado en 1955.

Su diseño emulaba el concepto básico de la Playa de Madrid y así llegó a tener su propio embalse, con una gran isla en el centro. Por esta razón y por la cercanía de ambos complejos, mucha gente identifica erróneamente el Parque Sindical con la Playa de Madrid.

El embalse del Parque Sindical también fue vaciado y su presa reconvertida en puente, a través del cual se accede a las actuales instalaciones del Parque Deportivo Puerta de Hierro.

  • Ocupación de la llanura de inundación

Extracción de arenas

El curso medio del río Manzanares está constituido por elementos arenosos y detríticos originados por la disgregación de los materiales graníticos provenientes de la sierra de Guadarrama y de la sierra de Hoyo de Manzanares, junto con los materiales de arrastre aluvial del Cuaternario.

Urbanización

A finales de los 70, el Instituto Madrileño del Deporte de la Comunidad de Madrid (IMDER) actuó como promotor de obras de dragado y limpieza del cauce en el tramo aguas abajo de la desembocadura del arroyo de Trofa, para la construcción del Complejo Deportivo Somontes y el Tejar de Somontes.

  • Obras de acondicionamiento

1961. Obras de acondicionamiento en el entorno de El Pardo

Reconstrucción del Puente de los Capuchinos y la construcción de un azud como obstáculo transversal.

El puente pasa de seis a tres arcos debido a los dragados y al confinamiento del cauce entre terraplenes longitudinales (motas), Además se ejecutó un terraplén longitudinal en la margen izquierda desde el puente del ferrocarril hasta El Pardo, confinando y alterando la geomorfología natural del cauce.

1991. Obras de acondicionamiento de las márgenes del río manzanares desde el real sitio de el pardo hasta el puente de los franceses

Las obras consistieron en:

  • Reconstruir el azud ejecutado en 1961
  • Arreglar el paseo del Padre Cipriano (margen izquierda del tramo urbano a la altura de la población de El Pardo)
  • Utilizar gaviones para contener los taludes y las márgenes del río de la acción de las aguas
  • Construir aparcamiento junto a la presa
  • Arreglar la desembocadura del arroyo de Trofa, protegiendo los taludes en este tramo
  • Construcción de un paseo iluminado
  • Reforestación en un tramo de tres kilómetros

2011. Desmantelamiento de la estación de aforos de Mingorrubio

El cese de actividad de la estación no acabó con su utilidad al servir de paso a la otra margen del río. Actualmente el único paso existente desde la presa es el Puente de los Capuchinos.

EVOLUCIÓN DE LOS USOS EN LA CUENTA VERTIENTE

  • Uso cinegético

En 1342 se encuentra la primera cita del Monte de El Pardo como cazadero real en el Libro de la Montería, mandado escribir por Alfonso XI.

En 1405, Enrique III construye un pabellón de caza y en 1470 la ley dice que “La caza de nuestro monte de El Pardo está vedada, prohibida y acotada”.

El amojonamiento del monte fue durante el reinado de Felipe II y reinando Fernando VI, se procede en 1746 al levantamiento de una tapia de piedra de 20 leguas de perímetro (99 km) que delimita la propiedad previniendo el furtivismo y la salida de los herbívoros salvajes que dañaban los cultivos adyacentes.

En el siglo XIX, durante la Guerra de la Independencia (1808-1814) se roturaron 6.000 fanegas (2000 hectáreas aproximadamente) y se exterminó totalmente la caza.

En 1875, reinando Alfonso XII, se toman medidas para su recuperación iniciándose  las primeras repoblaciones con animales seleccionados (parejas de gamos y jabalíes) y se protege la reproducción de los venados sobrevivientes.

En la actualidad, el Monte de El Pardo sigue siendo el Coto Nacional de Caza número uno, aunque, paradójicamente, apenas hay actividad cinegética.

En 2012, desde la dirección de Patrimonio Nacional se prohíbe la modalidad de descastes numéricos y selectivos sobre gamo, ciervo y jabalí, y se comienzan a sacar las reses del monte mediante capturas y retirada en vivo a matadero o a otras fincas con fines cinegéticos. Esta modalidad dificulta el control poblacional.

Se está produciendo una excesiva carga cinegética que impide la regeneración del encinar así como de la vegetación ribereña, lo que se traduce en una mayor carga de sólidos a los cursos fluviales, algo acentuado al tratarse de un encinar sedimentado sobre arcosas, arenas gravosas de fácil disgregación.

  • Crecimiento urbano

La superficie urbanizada del territorio dentro del límite de las cabeceras de las cuencas de los arroyos afluentes al Manzanares, ha aumentado, en menos de 100 años, de 427 a 10.180 hectáreas.

El último dato podría haber sido mucho mayor si no se hubieran respetado los límites artificiales del Monte de El Pardo. Este crecimiento ha sido el causante del aumento de una serie de presiones sobre el sistema fluvial.